En efecto, los dos motores independientes, unidos al efecto del diferencial electrónico, permiten a la carretilla operar con radios de viraje muy reducidos y por lo tanto dentro de espacios muy limitados, lo que hace que su comportamiento asemeje mucho a aquél de una carretilla de tres ruedas.
Como resultado se ha obtenido una carretilla compacta, estable, ágil y veloz: un auténtico as del desplazamiento.